Sulfatadoras o pulverizador: Comparativa Precios

Las sulfatadoras o el pulverizador son objetos que muchos conocemos, ya que podemos usarlos tanto en ámbitos laborales como en ámbitos más domésticos. Estos tienen una finalidad muy clara. Esta es la de proteger a las plantas de posibles invasiones, las cuales pueden provocar la destrucción de las mismas.

De esta forma, si quieres saber qué son exactamente, para qué sirven, los tipos de sulfatadoras que podemos encontrar, las partes de las que constan, y los precios más baratos para adquirirla, continúa leyendo el artículo.

 

Mejores Sulfatadoras Pulverizador 2017

【COMPARATIVA PRECIOS BARATOS】

 

¿Qué son las sulfatadoras o pulverizadores y para qué sirven?

 

Las sulfatadoras y el pulverizador son dos herramientas muy útiles para cualquier tipo de persona que tenga un jardín, o para cualquier persona que se dedique al sector de la agricultura. Ambas cumplen la misma función, si bien no son la misma herramienta. Mientras que la sulfatadora se presenta como una mochila o una herramienta de mayor tamaño, el pulverizador tiene un tamaño mucho más pequeño y una cantidad mucho menor.

 

Ambas sirven para el rociado de químicos, cuya única finalidad es la de erradicar posibles plagas de insectos que afecten a jardines o cultivos. Mientras que las sulfatadoras tienen una mayor capacidad y son más complejas, el pulverizador contiene una capacidad menor y su sistema es manual completamente.

 

De esta manera, estamos ante dos herramientas completamente diferentes, por lo que sus utilidades también serán del todo dispares. Sin embargo, obedecen a una misma finalidad, que es la de erradicar plagas de insectos pequeños, en mayor o menor medida.

 

Utilidades de las sulfatadoras y del pulverizador

 

Ambas herramientas sirven única y exclusivamente para acabar con plagas de pequeños insectos de jardines y de cultivos más o menos grandes. Todos sabemos que los insectos como pulgones, pequeñas arañas, orugas, gusanos o algunos hongos pueden ser fatales para todo tipo de plantas, especialmente cuando estos insectos se encuentran masificados. Pueden estropear todas las plantas de un jardín, e incluso destruir una gran plantación de árboles frutales, verduras, etc.

 

De esta manera, si lo que ocurre es que en nuestro jardín han aparecido una gran cantidad de insectos que se presentan como una amenaza para el mismo, la mejor opción puede ser un pulverizador. Esto se debe a que los jardines no suelen ser de un gran tamaño, por lo que la cantidad que ofrece un sencillo pulverizador puede ser más que suficiente.

 

En cambio, si poseemos un jardín de un tamaño muy grande, o si tenemos una plantación de frutas o verduras, lo mejor que podremos hacer es plantearnos comprar una sulfatadora. Estas son de mayor tamaño y mucho más complejas, por lo que son capaces de cubrir una superficie mucho mayor.

 

Tipos

 

En cuanto a los pulverizadores, no existen demasiados tipos de ellos. Son sencillamente un mecanismo de pulverización manual, un recipiente que se llena del químico seleccionado y que puede expulsarlo cuando accionamos en la palanca situada bajo el mecanismo de aspersión.

 

En cambio, las sulfatadoras son más complejas, y encontramos que puede haber dos clasificaciones posibles. La primera de ella haría referencia a si la sulfatadora se presenta en forma de mochila que se cuelga directamente a la espalda, o si por el contrario se presentan como un almacén de químicos que habría que transportar manualmente.

 

Sin embargo, la clasificación que más habría de tenerse en cuenta es aquella que se refiere directamente al combustible que alimenta a la sulfatadora. Esta podría ser manual, eléctrica y de gasolina.

 

La sulfatadora eléctrica se cargaría, como bien indica su nombre, mediante la energía eléctrica, la cual puede conseguirse fácilmente mediante una toma de corriente. Esta presenta unas ventajas determinadas con respecto a las manuales y las gasolinas, y es la comodidad de encontrar la fuente de energía. Sin embargo, las prestaciones de eficacia y autonomía que ofrecen con respecto a una  de gasolina son mucho menores, por lo que no es la opción más vendida.

 

La sulfatadora de gasolina, en cambio, alimenta su motor en base a la gasolina. Esta gasolina ha de ser adquirida cada vez que se quiera recargar, y en este sentido es mucho más incómoda de lo que podría ser una eléctrica. Sin embargo, al contrario que las anteriores, ofrecen una eficacia y una autonomía mayores, por lo que las prestaciones que ofrecen son, sencillamente, mucho mejores. En este sentido, se vuelven la opción más adquirida por la gran mayoría de personas.

 

Las sulfatadoras manuales, en cambio, no tienen motor. La presión de aspersión no viene dada por ningún motor, sino que el operario o la persona encargada de la maquina tendría que girar una manivela, la cual accionaría un mecanismo encargado de expulsar el químico como si fuera un pulverizador. Esta es una opción bastante económica, pero es también la más incómoda. Por ello, es sin duda la opción menos vendida de todas.

 

Partes de un Pulverizador

 

El pulverizador tiene un mecanismo de lo más sencillo. Como bien hemos indicado antes, las partes de un pulverizador simple consistirían en un recipiente más o menos pequeño, en el cual se colocaría el químico concreto. Una vez rellenado con este químico, debería colocarse a modo de tapadera el mecanismo de aspersión. Este contaría con un tubo de plástico conductor, el cual haría que el líquido almacenado llegase directamente desde el recipiente.

 

Una vez que quisiéramos comenzar con la aspersión, sencillamente tendríamos que accionar la palanca que hay justo debajo de la boca de aspersión. De esta manera conseguiríamos que el líquido fluyese a través del tubo de plástico conductor hasta el exterior del pulverizador, y saldría con la fuerza suficiente como para alcanzar a los insectos que deseemos atacar.

 

Partes de una sulfatadora

 

Las sulfatadoras en cambio sofistican un poco más este mecanismo. Cuentan con un recipiente de las mismas características que en el caso de un pulverizador simple, pero este tiene una mayor capacidad, de tal manera que es ideal para tratar superficies de un tamaño bastante grande.

 

En el mismo recipiente contienen un motor que es el encargado de que el químico concreto salga propulsado a gran velocidad. Este motor, como bien hemos mencionado anteriormente, puede alimentarse de la corriente eléctrica o de gasolina, en cuyo caso tendrán, además, una entrada de corriente o un depósito de gasolina. En las sulfatadoras manuales, tendrán el mecanismo de manivela necesario para expulsar el químico.

 

Conectadas a este motor y unidas también al recipiente contenedor del químico, tendremos la manguera conductora del líquido químico. Esta manguera está a su vez conectada en el extremo superior al pulverizador propiamente dicho, que será el encargado de expulsar a gran distancia el químico. Suele estar fabricado en plástico.

 

En su caso, si estamos ante una sulfatadora de mochila, encontraremos que tendrá dos tiras regulables que podremos colocar a nuestra espalda. Si no fuera de mochila, encontraremos alguna pequeña asa u otro pequeño suplemento de plástico para que el transporte sea más simple.

 

Comprar sulfatadoras o pulverizador. ¿En qué características hay que fijarse?

Principalmente deberíamos de fijarnos en la superficie que queremos pulverizar, o mejor dicho, en la superficie total invadida por los pequeños insectos. Para cada superficie en concreto será mejor comprar una sulfatadora o un pulverizador.

 

Si lo que tenemos es un jardín pequeño o un jardín medio, la opción más inteligente será la compra de un pulverizador simple y pequeño. Con uno de ellos debería ser más que suficiente para erradicar las plagas de insectos que hayan llegado a nuestro jardín. Aunque también podríamos plantearnos la opción de adquirir un pulverizador cuando no tengamos una auténtica invasión de insectos, sino una concentración de los mismos en una zona más o menos localizada.

 

En cambio, si poseemos un jardín con unas magnitudes verdaderamente grandes, o si tenemos unos campos de cultivo de frutales o verduras de un tamaño más o menos razonable, la mejor alternativa es la compra de una sulfatadora que pueda acabar con los insectos. Su mayor capacidad y su motor de propulsión hacen que el químico pueda ser pulverizado en grandes superficies de una manera regular, y a una distancia y con una fuerza bastante notables. Por ello son ideales para grandes superficies.

 

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